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El apetito humano por la carne de caza está llevando a la extinción a la megafauna del mundo

El desbroce de tierras con fines agrícolas – en especial para el pastoreo de ganado – es una de las principales causas de la pérdida de hábitat y el descenso de las poblaciones de fauna en todo el mundo. Pero según una nueva investigación, nuestro apetito por la carne tiene un impacto mucho más directo en los animales más grandes del planeta.

La megafauna – grandes animales como el elefante, el gorila e incluso la salamandra china gigante – está sometida a una intensa presión derivada de la caza. Una investigación publicada en la revista Conservation Letters dice que la caza directa de esta megafauna para el consumo humano de su carne, así como partes de sus cuerpos, es la principal causa de muerte de estos animales y que, como consecuencia, más de 150 especies están amenazadas.

Aunque la pérdida de hábitat está afectando sin duda a muchas especies más pequeñas, los cazadores van a por los animales más grandes porque suponen más carne por pieza, según el coautor del estudio Matthew Hayward de la Universidad de Newcastle.

“Hay unas 150 especies amenazadas y las poblaciones de otras 200 más están disminuyendo y todo parece indicar que la caza directa para su consumo es la causa principal de la matanza de estos grandes animales,” dice Hayward.

“Es una teoría óptima de caza, si tienes delante a dos animales, cazarás al más grande,” dice.

En África, un lugar candente para la caza ilegal se cazan animales como el elefante, el gorila y el avestruz somalí,” dice.

“Y gran parte de esta caza es indiscriminada. Muchos países en vías de desarrollo usan trampas de alambre para atrapar al animal por las patas y luego lo matan por la espalda,” dice.

“Es fácil decir que hay que mejorar la legislación, pero muchos de estos lugares ya tienen legislaciones estrictas – son actividades ilegales que persisten.

Los investigadores categorizaron la megafauna como mamíferos y peces cartilagionsos (tiburones y rayas) de más de 100 kg y anfibios, aves y reptiles de más de 40.

Luego examinaron el estado de conservación y las amenazas para cada uno de ellos según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La IUCN está considerada como la autoridad global sobre el estado del mundo natural y proporciona una “lista roja” que actualiza periódicamente y donde documenta los cambios en el estado de conservación de las especies de fauna y flora.

Los investigadores identificaron un total de 362 especies de megafauna que responden a su categoría definida y había datos suficientes para analizar a 292 de éstas.

De estos 292 animales, las poblaciones del 70 por ciento estaban descendiendo y el 59 por ciento estaban amenazadas de extinción, siendo la caza la mayor amenaza para cada categoría.

Pero la caza no se hace solo para obtener carne. También operaciones pesqueras comerciales como las dedicadas a la captura de atún rojo.

Se sigue comercializando en todo el mundo con especies que sabemos que van a extinguirse y Australia es uno de los culpables. El país importa y exporta especies de peces en peligro de extinción, dice James Watson de la Universidad de Queensland.

Aunque la caza pueda ser una presión visible para la megafauna, otras actividades tales como la construcción de carreteras e infraestructuras son mucho más insidiosas, dice.

“Seamos claros. Detener la explotación es difícil pero es alcanzable, sin embargo la destrucción del hábitat es peor porque es irreversible,” dice Watson.

“Deberíamos centrarnos en la parte más importante, que es detener la conversión de la tierra – la deforestación del Amazonas, la tala de las sabanas, el arrastre de fondo en el mar. Estas son las mayores amenazas.

En Sumatra, las carreteras legales e ilegales para el desbroce de la tierra y los proyectos de infraestructura están presionando el ecosistema de Leuser – el último lugar en la Tierra donde todavía coexisten elefantes, orangutanes, tigres y rinocerontes.

La investigación ha revelado que estas carreteras propician a su alrededor la concentración de la caza y las operaciones furtivas. Además, también actúan como corredores para especies invasoras (animales asilvestrados).

“En Australia, es una de las mayores razones por la que nos preocupa el fracking. Los pozos no parecen una gran amenaza porque son pequeños agujeros en el suelo, pero una vez se construye una carretera alrededor, ya sabes que están de camino otras amenazas tales como especies invasoras,” dice.

Entre las especies australianas en la lista de megafauna en declive se incluyen el dugongo, la tortuga verde, el atún rojo y el león marino australiano. Entre otros animales en la lista se encuentran el tiburón ballena, el hipopótamo pigmeo, la ballena franca del Atlántico Norte y el tigre.

Pero hay 70 especies que han sido excluidas del análisis por falta de datos.

Es probable que de tenerse en cuenta estas especies, se eleve el número total de magafauna en declive, dice Hayward.

“Podría ser incluso peor. Necesitamos investigar más para examinar cuál es el estado de algunas de estas enigmáticas especies de las que apenas sabemos,” concluye.

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