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El palangrero español detenido con más de una tonelada de aletas de tiburón vuelve a faenar

El palangrero gallego acusado de practicar el “shark finning”, después de que personal del Servicio Naval irlandés abordara el barco y hallara más de una tonelada de aletas de tiburón en sus bodegas, quedó en libertad ayer tras haber depositado una fianza de 339.000 euros que exigían las autoridades irlandesas.

Tras recibir un aviso de la Autoridad irlandesa de Protección de la Pesca (SFPA), el buque patrulla William Butler Yeats interceptó y abordó el palangrero Virxen da Blanca en el extremo suroeste de Irlanda. El pesquero fue escoltado hasta el puerto de Castletownbere, en Cork, donde quedó bajo custodia de la SFPA y la Garda Siochana – la institución de policía nacional de Irlanda. La fiscalía argumenta que el barco fue sorprendido con 1.270 kg de aletas de tiburón, además de 164.250 kg de tintoreras y 98 kg de tiburón marrajo a bordo.

El cuerpo entero del animal puede ser descargado legalmente, pero la práctica del finning en el mar está prohibida desde 2013 bajo las regulaciones de la Unión Europea.

“Tenemos tolerancia cero para aquellos buques que cortan las aletas de los tiburones en nuestras aguas,” decía la Dra. Susan Steele, jefa del SFPA.

El finning consiste en cortar las aletas de los tiburones y luego tirar por la borda los animales mutilados, a menudo todavía vivos. Ya que los tiburones tienen que nadar continuamente para poder filtrar el agua por sus hendiduras branquiales para poder respirar, el animal acaba muriendo lentamente por asfixia o devorado por otros depredadores.

Aun así, esta práctica cruel persiste en muchas partes del mundo debido al lucrativo mercado que supone la venta de estas aletas al mercado chino. La sopa de aleta de tiburón en China puede llegar a venderse por 111 euros el cuenco.

Este elevado precio ha creado un mercado negro internacional de aletas obtenidas de forma ilegal. El pasado fin de semana, las autoridades de Gujarat, en la India, se incautaron 8 toneladas de aletas de tiburón secadas que supuestamente iban a exportarse. El martes, tras una petición del gobierno indio, las autoridades malayas se incautaron un contenedor de piel de raya secada con destino a Hong Kong que acabó conteniendo además 4 toneladas de aletas. En la operación fueron detenidos cuatro cabecillas por violación aduanera y se enfrentan hasta 7 años de cárcel si son condenados.

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