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PHOTO: DOMINICK MARTIN-MAYES

Descubierta una enorme red fantasma frente a la costa de las islas Caimán

Los pescadores hallaron la red abandonada con cientos de peces y tiburones muertos enredados en ella a unas cuatro millas de la costa de Gran Caimán. En estos momentos una unidad de reconcimiento sigue buscándola.

La red fantasma – llamadas así a aquellas redes que tras ser perdidas o abandonadas siguen capturando y matando incontables animales marinos mucho tiempo después del final de su vida útil – podría llevar varios meses flotando, atrapando y matando toda la vida marina a su paso.

Personal del Departamento de Medio Ambiente de la Islas Caimán salió en una avioneta a una misión de reconocimiento y ha emitido una alerta a todos los navegantes en un intento por recuperar la red.

Dominick Martin-Meyes, uno de los pescadores que encontró la red, dice que habían unos 30 o más tiburones atrapados en la maraña, con una anchura de 13 metros y situada a unos 13 metros de profundidad. Dice que varios de los animales atrapados se encuentran en tan avanzado estado de descomposición que es imposible determinar la especie.

Tim Austin, director adjunto del Departamento de Medio Ambiente, dice que dado el nivel de crecimiento de la vida marina en la red y la cantidad de criaturas atrapadas en ella hace suponer que lleva flotando desde hace mucho tiempo.

“Si conseguimos localizarla, podremos evaluar si recuperarla o arrastrarla a algún lugar para asegurarla hasta poder tratarla con seguridad,” dice.

“No queremos que acabe en el arrecife. Necesitamos detener su pesca fantasma mortal.”

En una fotografía submarina de la red tomada por Martin-Meyes se ve claramente a un tiburón océanico de puntas blancas atrapado en la parte exterior de la red. Dice que también hay peces corcovados, dormilonas, rodaballos oceánicos y multitud de peces pelágicos atrapados dentro.

Los animales muertos y atrapados crean una mancha de carnada que atrae a tiburones y otros depredadores y, a menos que se recupere la red o llegue a tierra, podría ir a la deriva indefinidamente atrapando todavía más criaturas marinas.

“Es desgarrador,” decía Martin-Mayes, que también es instructor de buceo en Gran Caimán.

“Los peces llegan y comen lo que hay en la red y sin darse cuenta quedan atrapados en ella. Es como una bola de nieve que acaba convirtiéndose en esta gigantesca red flotante de muerte.”

Martin-Mayes y sus amigos se sumergieron a pulmón hasta la red y liberaron a varios peces que habían quedado atrapados recientemente. Pero no pudieron seguir con la operación debido al riesgo de quedar enredados ellos mismos o de ser atacados por algún tiburón herido u algún otro depredador en medio del caos.

Los pescadores intentaron arrastrar la red hacia tierra, pero abandonaron el esfuerzo debido el elevado peso.

Martin-Mayes ha informado al Departamento de Medio Ambiente de las coordenadas con la esperanza de que puedan recuperarla.

El investigador y conservacionista Guy Harvey, que ese mismo lunes había salido a navegar para marcar tiburones oceánicos de puntas blancas como parte de un proyecto de conservación, dice que no fue informado de la red hasta mucho más tarde y que perdió la oportunidad de acercarse a ella.

Tras un examen de las fotografías, dice que el hecho de que la red esté cubierta de percebes significa que podría haber viajado cientos de millas.

“Son muy destructivas porque siguen matando una vez perdidas. Mi valoración de la red por las condiciones que presenta es que lleva a la deriva mucho tiempo.”

Dice que la fuerza y velocidad de las corrientes podría dificultar su localización, con el potencial de seguir a la deriva y seguir causando más estragos en la vida marina.

Austin dice que sigue sin estar claro el tipo de red. Explica que tenía flotadores y que era bastante gruesa, lo que sugiere que podría tratarse de una red de cerco, usada para rodear enormes cardúmenes de peces que luego son subidos a bordo de un barco.

“A menudo se tiran las redes al mar cuando éstas se deterioran, de manera que es difícil determinar si se trata de un equipo perdido o arrojado por la borda.”

La Unidad de Investigación y Control de Mosquitos, que cuenta con una aeronave ligera para operaciones de fumigación de mosquitos, ha prestado sus pilotos y su aeronove al Departamento de Medio Ambiente para un vuelo de reconocimiento.

El departamento también ha alertado a la policía marítima, la autoridad portuaria y a la comunidad de aficionados a las embarcaciones en un intento por localizarla.

Martin-Mayes die que el hallazgo fue espeluznante pero que espera que llame la atención sobre los peligros tanto de las prácticas pesqueras sin escrúpulos como del vertido de redes al mar así como de otras basuras peligrosas.

“Cuanto ves este tipo de cosas en la televisión o en los documentales crees que es algo terrible, pero cuando lo ves en primera persona, es verdaderamente desgarrador”, dice. “Lo triste es que probablemente no es la única ahí fuera.”

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