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Científicos relacionan la mortandad de ballenas grises con el calentamiento del Ártico

En las últimas semanas han sido halladas muertas decenas de ballenas grises a lo largo de la costa oeste de los Estados Unidos y varios científicos creen que la causa podrían ser las aguas más cálidas del Ártico.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), en lo que va de año han llegado muertas o agonizando hasta 58 ballenas grises en una franja de litoral desde California a Alaska.

El miércoles fue hallada otra ballena muerta en el brazo de Turnagain, un estrecho canal frente en la costa de Anchorage, Alaska, donde raras veces se aventuran a entrar.

“En estos momentos la ballena gris está migrando hacia el norte desde sus lugares de alumbramiento en México y al parecer se está quedando sin energía por el camino,” decía Michael Milstein, portavoz del Servicio de Pesca de la NOAA.

Las necropsias realizadas hasta la fecha han revelado una acusada malnutrición y la hipótesis actual es que los mamíferos no pudieron alimentarse lo suficiente en sus lugares de alimento en los mares de Chukchi y Barents en Alaska antes de emprender su migración otoñal hacia el sur.

Es en el norte donde se alimenta y acumula grasa suficiente para sobrevivir hasta el próximo verano.

“Creemos que algo ha sucedido en sus lugares de alimento que ha llevado a las ballenas a no poder alimentarse lo suficiente,” explica.

Muchos de los cuerpos han sido hallados en la Bahía de San Francisco y Puget Sound, frente al estado de Seattle. Se cree que las ballenas se están acercando a la costa buscando alimento o que su agotamiento por falta de energia es tal, que buscan un lugar donde descansar, explica.

Algunas teorias apuntan a que la especie ha superado su “capacidad de acarreo”. Sin embargo, hay más pruebas que apuntan a un problema en sus lugares de alimento en el círculo polar ártico.

Los mares de Bering y Chukchi han sufrido un dramático calentamiento desde 2006, con temperaturas de la superficie del mar casi récord y una falta de hielo marino sin precedentes.

La cantidad de hielo de invierno en 2018 en el mar de Bering fue el más bajo en más de 150 años y el hielo este pasado invierno ha registrado mínimos parecidos.

Según informan climatólogos y biólogos, la falta de hielo marino y el dramático calentamiento relacionado con esta falta de hielo podrían tener que ver con varias alteraciones en los mares de Bering y Chukchi, incluidas las mortandades de focas y aves marinas.

“Cualquier alteración afecta a toda la red trófica alimentaria, desde algas y krill a grandes ballenas”, explica. “Todo está interconectado”.

Podría ser una señal del descenso en la cantidad, calidad y disponibilidad de alimento como resultado de cambios en su ecosistema. Dado que la ballena gris se alimenta de anfípodos bentónicos, que obtiene filtrando los sedimentos marinos en aguas costeras adyacentes a la plataforma continental, la salud de estas pequeñas criaturas afecta a todas aquellas especies situadas a niveles superiores.

“Lo mismo que está afectando a las ballenas grises podría estar afectando a otras especies de forma distinta, tanto si dependen del mismo alimento como si dependen de otro situado en niveles superiores,” explica.

La población de ballena gris del Pacífico noreste (Eschrichtus robustus) fue llevada al borde de la extinción tras décadas de caza intensiva, dejando la población en unos 4.000 individuos. Hoy la población se sitúa entre unos 25.000 y 27.000, todavía muy por debajo de los 76.000 – 118.000 antes de la era ballenera. Esta especie lleva a cabo la migración más larga del mundo realizada por un mamífero, viajando entre 15.000 y 20.000 kilómetros.

Existe otra población de ballena gris en el Pacífico Norte Occidental clasificada como en peligro crítico con unos 300 – 400 individuos.

La ballena gris juega un papel clave en el ecosistema Ártico debido a su forma única de alimentarse, escarbando en el suelo marino y dejando largas marcas longitudinales en el fondo. En el proceso, crea gigantes columnas de sedimentos, dejando en suspensión un enorme volumen de nutrientes y llevando a la superficie multitud de crustáceos que sirven de alimento a las aves marinas.

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